Leishmania

30-11-18

La leishmaniosis o leishmaniasis es una enfermedad causada por un parásito llamado Leishmania el cual se transmite por medio de la picadura de un mosquito del género Phlebotomus. La leishmaniosis en perros, puede ser muy grave y hasta mortal si no se detecta y trata a tiempo. Es una enfermedad incurable y crónica y el perro no la transmite a los humanos ni a otros animales.

Un perro con La leishmaniosis puede vivir bien si se trata de forma corecta.

La leishmaniosis es una enfermedad endémica y estacional así que dependiendo de la zona climática y geográfica donde se encuentre el perro, habrá más o menos probabilidad de que la contraiga. Por tal motivo decimos que la posibilidad de contagio aumentará si nuestro perro habita a la intemperie, en una zona húmeda y en épocas calurosas. Esta enfermedad afecta a los vertebrados, así que en ocasiones otros animales a diferencia de los canes también son infectados y tiene muy poca incidencia en humanos pero en estos no suele ser tan virulenta como en los perros ya que el sistema inmunológico es capaz de combatir la infección pero sí puede ser delicada en personas con el sistema inmunológico débil, como son los enfermos de cáncer y SIDA.

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Los causantes de este padecimiento son los mosquitos hembras del vector al necesitar sangre para la maduración de sus huevos, esta pica al perro que está infectado succiona la sangre y en su interior después de pasar el parásito por diferentes transformaciones deja al mosquito lleno de parásitos listo para picar a su próxima víctima infectándola. Esta enfermedad puede ser un martirio para el perro que la padezca y su dueño, ya requiere un tratamiento paliativo (tratar los síntomas) y no curativo debido a que una vez que se contrae se deben hacer controles constantes para prevenir posibles rebrotes después de recibir el tratamiento, o sea que se debe controlar de por vida los síntomas. La leishmaniosis no tiene cura y aunque la trates no quiere decir que el perro no tenga recaídas así que el tratamiento se debe continuar durante toda la vida del animal y lamentablemente es muy costoso.

Síntomas de la Leishmaniosis en perros

La leishmaniosis puede causar la muerte en la mayoría de los perros infectados que no reciban tratamiento y vigilancia posteriormente. Esta enfermedad puede ser de dos tipos: cutánea (afecta la piel) y visceral (se ven afectadas las vísceras especialmente hígado y riñones). Este padecimiento no distingue de razas y edades así que cualquier perro puede resultar afectado.

Si observas alguno de los siguientes signos clínicos es mejor que acudas lo más pronto con tu perro a que le brinden atención veterinaria y realicen un diagnóstico oportuno:

  • Úlceras en el borde de las orejas, la cabeza o extremidades.
  • Inflamación de los ojos.
  • Crecimiento de las uñas de forma anormal.
  • Pérdida de pelo por la zona de la cabeza (caspa).
  • Heridas que no sanan.
  • Sangre en la orina.
  • Diarrea.
  • Conjuntivitis.
  • Dermatitis.
  • Atrofia muscular, sobre todo por la cara (aspecto envejecido y expresión triste),
  • Fatiga o cansancio.
  • Inflamación de las articulaciones o cojera.
  • Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (en cuello y cara interna de las patas).
  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre.
  • Hemorragia nasal.
  • Inflamación del abdomen (posible hepatomegalia)

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Lleva a tu perro al veterinario en caso de presentar los síntomas anteriormente mencionados y este realizará un test sencillo y rápido para demostrar la presencia de la infección, si el resultado es positivo también le realizarán otras pruebas de rigor para un diagnóstico definitivo de la enfermedad.

Si el nivel en que se ha visto afectado tu perro por este padecimiento no es muy elevado, puede llevar una vida normal, pero obviamente con controles periódicos para detectar nuevos brotes.

Recuerda que no todos los animales presentarán los mismos síntomas y algunos puede que no los muestren y permanezcan sanos hasta por años, son más susceptibles los perros con sistema inmunológico debilitado y perros viejos. Los perros con buena inmunidad aunque estén igualmente infectados, podrían llegar a convivir toda su vida con el parásito sin que éste les produzca complicaciones.